Dietética y nutrición - Consultorio Homeopático Mataró

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La dieta es uno de los pilares básicos para mantener un buen estado de salud. Nuestro organismo necesita unos nutrientes básico que todos sabemos: Los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas. Hay una extendida creencia que con estos nutrientes podemos vivir, y en parte es cierto, pero ¿realmente es lo que nuestro cuerpo necesita? La respuesta es claramente que NO.
Existen muchos otros compuestos necesarios para un buen estado de salud: vitaminas, aminoácidos, coenzimas…
Le damos muy poca importancia a las vitaminas. En la actualidad tenemos a nuestro alcance prácticamente de todo, pero antiguamente había enfermedades causadas por la falta de algunas vitaminas:


El déficit de vitamina B1 (tiamina) puede originar el Beriberi que afecta al hígado. Curiosamente el arroz es uno de los alimentos que no tiene vitamina B1, y en la antigüedad los chinos tenían una dieta hecha prácticamente a base arroz. La falta de esta vitamina les producía fallos hepáticos y su piel cada vez era más amarillenta. El Beriberi afectó a la mayoría de la población china y debido al color que les quedaba en la piel se les quedó el “mote” de raza amarilla.



El déficit de vitamina B3 (niacina) ocasionaba una enfermedad llamada pelagra.
 
Esta enfermedad también era conocida como de las 3 Des: Dermatitis, diarrea y demencia. La dermatitis les impedía salir de día, pues la luz del sol les provocaba picores y sarpullidos, la dierrea los desidrataba y parecían sacos de huesos andantes y la demencia les hacía actuar de manera psicótica, lo cual producía miedo en la época. Por aquella época creían que los que la sufrían estaban poseídos y la mayoría eran condenados por brujos o herejes.


El déficit de vitamina C (ácido ascórbico) puede producir escorbuto. El escorbuto es una enfermedad que afecta a la calidad y a los nutrientes de la sangre. Solía producir hematomas espontáneos provocados por hemorragias musculares, fragmentación y caída del cabello, hinchazón y fragilidad dental y sangrado de las encías.

 
 
Así podríamos alargarnos con muchos componentes necesarios para un correcto funcionamiento del organismo.



Considero que cualquier dieta tiene que estar condicionada por un fundamento básico: No se puede eliminar de la dieta nutrientes o componentes básicos para un correcto funcionamiento del organismo. Sean dietas para adelgazar o para patologías, las dietas deben estar organizadas para que se puedan perdurar en el tiempo y no ser dietas de 15 días o un mes. Los pacientes nos piden resultados rápidos y muy efectivos, pero somos los profesionales los que debemos aconsejarles e informarles de los riesgos de estos métodos que, aunque tienen unos resultados muy rápidos, son perjudiciales para el organismo.
Cuando una dieta se hace de manera muy drástica o se pierden muchos quilos en poco tiempo se produce un efecto que puede describirse, aunque no se deba al movimiento, con la tercera ley de newton: Toda acción tiene una reacción de la misma magnitud pero en sentido contrario. Esta afirmación quiere decir que el paciente que pierde muchos quilos en muy poco tiempo, recuperará esos quilos también en un periodo de tiempo relativamente corto.
Cuado la dieta se hace de manera equitativa y sin querer hacer un maratón de perdida de peso, el descenso de peso se mantendrá en el tiempo. No se puede plantear una dieta mirando el corto plazo; siempre hay que hacerla planteándose un medio o largo plazo.
Con el sistema que utilizo se puede hacer una dieta durante años, sin que repercuta en ningún momento en el normal funcionamiento del organismo a corto, medio o largo plazo. Se pueden obtener resultados muy positivos sin tener que hacer dietas drásticas o “milagro”. La ansiedad que genera un cambio de hábitos alimentarios se puede tratar para que se reduzca, pero lo que realmente surtirá un efecto positivo será un cambio de hábitos por parte del paciente.
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