Pediátrica - Consultorio Homeopático Mataró

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HOMEOPATÍA
Los niños son los grandes beneficiarios de la homeopatía, ya que se pueden medicar para diferentes enfermedades sin el riesgo de padecer efectos secundarios ni complicaciones. El sistema inmunológico de los niños y los bebés es tan complejo como el de los adultos, pero al igual que las experiencias vividas nos dan conocimiento, el padecer enfermedades nos fortalece el sistema inmunológico. Nuestro cerebro recuerda las imágenes, las personas y las experiencias que vivimos día a día y las compara constantemente en la vida diaria para saber cómo actuar en cada momento. Todo va relacionado con las experiencias y las emociones que hemos tenido en cada momento. Algo parecido ocurre con el sistema inmunológico. Cuando nacemos nuestro sistema inmunológico no conoce todavía los virus, las bacterias, los hongos… que van a atacar el pequeño cuerpo del bebé. Desde el mismo momento del nacimiento, miles de millones de microorganismos invaden la piel y las vías respiratorias del pequeño. Gracias a la leche materna, el bebé adquiere anticuerpos del sistema inmunológico de la madre, lo que le ayuda a activar sus sistemas de defensa.
La primera vez que un virus entra en el organismo de un bebé, prácticamente no encuentra ninguna barrera que impida su proliferación, no lo reconoce. Cuando el sistema entiende que es un elemento dañino, se activa y lo continuará haciendo cada vez que lo reconozca para eliminarlo. A partir de ese momento cada vez que un virus del mismo tipo entre en el organismo su reacción será más rápida, puesto que ya lo ha reconocido.

Los medicamentos homeopáticos estimulan la respuesta del sistema inmunológico del bebé, ya que la capacidad de respuesta es esencial para neutralizar lo antes posible los agentes patógenos que entran en el organismo propiciando una rápida curación.
Los sistemas más propensos a sufrir ataques en los bebés y los niños son el sistema digestivo y el respiratorio, pues son una entrada directa del mundo exterior al interior del cuerpo. Los tratamientos con medicamentos homeopáticos son tan efectivos que en algunos países son la primera opción para tratar a bebés. La función de los medicamentos homeopáticos no es eliminar los síntomas, es de ayudar al cuerpo a defenderse y curarse por sí mismo.
La mejor manera de prevenir una enfermedad es evitar padecerla. Si nuestro sistema está bien y es activo, muchas de las enfermedades se evitarán, porque seremos capaces de neutralizarlas antes de que los virus o las bacterias superen las barreras defensivas. Un niño sano también se enferma, pero su sistema inmune es capaz de restablecer rápidamente el estado de salud; cuanto más madura su sistema inmune, menos enfermará. Cuando un niño enferma de manera recurrente, es porque su sistema no tiene suficiente fuerza para actuar; por eso, cuando contrae enfermedades de forma muy seguidas, se dice que es un niño delicado. Los medicamentos homeopáticos son una ayuda y un estimulo para que el organismo aprenda a curarse.
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